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lunes, 9 de marzo de 2020

* ¿Cómo me acerco?


¿Cómo me acercaré a ti cuando caiga la noche?
Si trepase por los pliegues de las mantas
subiendo hasta el embozo de la cama,
¿tú estarías allí?

¿Cómo hago para acercarme al morir el día?
Si cabalgase entre los suspiros de mi boca
arremolinada en la corriente hasta tu cara,
¿tú estarías allí?

¿Cómo me acercaré a ti en el ocaso?
Si saltase de sueño a sueño en el duermevela
huyendo de mis pesadillas hasta tus deseos,
¿tú estarías allí?

¿Cómo hago para acercarme cuando salga el sol?
Si descubriera que la claridad ha olvidado tu sombra
dejándome a solas con un recuerdo deshecho,
¿podría yo seguir aquí?



sábado, 4 de enero de 2020

* Al calor


Formado al calor del fuego
creciendo en círculos,
sube
y baja,
sube
y baja.

Denso, blando, rojo,
abriéndose en esferas que despegan,
que sueltan lastre incandescente,
maleable, adaptado a su único espacio.
  
Transita lentamente
en un interminable recorrido
que no empieza ni acaba
sólo sube
y baja,
sube
y baja.

Sube,
y el ascenso es superación,
ansias de estirar su naturaleza
el anhelo de ir más allá.

Baja,
y desciende derrotado,
aunque reconfortado en el asiento
de caer mullido.

Sube
y baja.
Sólo sube
y luego baja.

viernes, 12 de julio de 2019

*Palabras contenidas - REFLEXIONES


          Siempre nos estamos lamentando de todas esas cosas que nunca decimos. En  presente o en pasado. De bueno o de malo.
Lo que no dijimos a aquella amiga de la juventud, con la que tantas aventuras compartimos. A la que pudimos detallar a qué sabían los besos del chico aquel de primero de ingeniería, pero a la que nunca fuimos capaces de describir ese sentimiento que nos recorrió el cuerpo cuando el curso se acabó y cada una tiró por su lado.
Lo que no decimos a esa amiga de verdad que nos acompaña en la vida cotidiana, en las rutinas. A la que nunca explicamos lo liberadas que nos sentimos después de un rato de charla o terapia, llámalo como quieras, con ella. Y a la que como ves todos los días, no necesitas besar ni abrazar.

viernes, 3 de mayo de 2019

* Quedará el mar


Sopla tu olor penetrante en las alturas,
tu aroma a puesta de sol y a arena.

Llega la humedad fresca de tu espuma
y arremete contra la tarde de arrecifes.

Descansa el silencio cálido entre tus piedras
y lo negro enmarca todo tu azul.

Ventea el día con desasosiego en la montaña roja
y el mundo se frena y trasciende.

Quedará el recuerdo.
Quedará el viento.
Quedará el mar.

domingo, 18 de noviembre de 2018

* Dificultades para expresarme - REFLEXIONES


Las dificultades de la comunicación derivadas de los problemas intrínsecos al lenguaje, al idioma, sea cual sea, y a todo lo que rodea a las palabras pero ayuda a expresarnos, es un tema muy manido y ampliamente estudiado aunque, desgraciadamente, muy habitual.
La propia incapacidad para hacerme entender en muchas ocasiones, para comunicar correctamente lo que de verdad pretendo, me lleva a plantearme si no faltarán palabras en nuestro hablar cotidiano, pese a la interesante riqueza del castellano.

domingo, 21 de octubre de 2018

* El día que se va


Se va la luz detrás de ti
a tu encuentro,
buscándote,
pensando que te hallará
por donde se van las nubes.

Se va y se lleva el día,
el viento, el frío, el agua,
cargada con todo lo que he podido dejarle,
con lo que he sabido dejarle.

Y yo sólo espero a que se vaya
escudriñando el horizonte,
decidiendo si voy o me quedo,
o comienzo a preparar el nuevo día
para que al terminar te lo lleve.

Se va el azul
y llega lo negro.
Todo estrellas y fulgor.
Pero negro.
Y yo sólo espero que transcurra,
sin trascender, sin pesar,
sólo que siga su camino.

Se fue la luz
y con ella el día.

Tus brazos abiertos recibirán mi mundo.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

* Hacerte sentimiento


Desearía hacerte sentimiento
Y así tenerte en la caja sellada.
…si yo pudiera hacerte sentimiento,
y así escribirte en las líneas blancas

Querría hacerte sentimiento
y así saberte en mis pasillos rojos.
….si yo llegara a hacerte sentimiento,
y así cantarte suave en pentagramas.

Me gustaría hacerte sentimiento,
y así encerrarte en el cuarto más abierto.
….si yo lograra hacerte sentimiento
y así buscarte en mi mundo revuelto…

Necesito hacerte sentimiento,
¿me dejaras? 

jueves, 26 de octubre de 2017

* Se ha echado la noche encima


  Se ha echado la noche encima
y no te veo.
Todo se oscurece
el camino se hace tortuoso
mis manos arañan las paredes buscando una salida
mas nada hay.
La espesa niebla va infiltrándose  por las rendijas
del corazón
y lo apelmaza
lo congela y amenaza.
La carga dobla su peso
y el cuerpo tira y se arrastra,
Nada advierte del final de este túnel
la lucha agota
y el huracán explota.
La noche se ha echado encima
y no te encuentro.  

jueves, 10 de noviembre de 2016

domingo, 14 de junio de 2015

*¡Cuánto leemos!

   

   
              Me he dado cuenta últimamente de que cada vez leemos más. Incluso yo me atrevería a decir, que cada día escribimos más. Y todo gracias a los móviles.
                 Yo antes nunca veía a la gente leyendo con tanta fruición en la cola del autobús o en la sala de espera del médico. Si acaso una o dos personas, osadas, que llevaban un libro o una revista allá donde fuesen. Ahora por todos lados, las personas leemos mientras esperamos, a la vez que caminamos, o corremos al móvil en cuanto la señal acústica nos reclama. Y allá que nos lanzamos a leer y a escribir contestando inmediatamente.
                Sin el móvil no vamos a ninguna parte y para aquellos, que alguno queda, que aún no tiene por el motivo que sea, puede parecerle un vicio demoníaco, pero yo creo que desde que existen todo el mundo lee y escribe mucho más que nunca. Por descontado, y por obvio, ni siquiera voy a hablar de los e-books, a los que tanta gente se ha enganchado y que verdaderamente son tan prácticos para llevar contigo la lectura que desees, aunque eso sí, es tanta el ansia de leer que tenemos ahora, que todos tenemos que llevar más de veinte libros guardados en nuestro libro electrónico. ¡Pero qué cómodo es estar en cualquier sitio esperando y poder sacar tu pequeño y ligero aparato!
           Otra cuestión a debatir sería si es más o menos interesante lo que leemos, así como si es ortográfica o gramaticalmente correcto aquello que escribimos y por añadidura educativo. Quizás no, pero no es en lo que me interesa fijarme ahora. Me parece mucho más enriquecedor buscarle el lado positivo. Y en este caso, creo que sin duda alguna lo tiene. Me estoy refiriendo ahora a los mensajes instantáneos, y las redes sociales. Además, valoro mucho que el uso de alguna de estas redes te exija el esfuerzo de resumir y concretar lo que quieres decir en un número máximo de caracteres que, dicho sea de paso, es muy mínimo para mi gusto.
             Así que no hay nada más que observar con cuánto interés nos leemos los chistes, por largos que sean; las oraciones que han de correr con virulencia de un usuario a otro para que sus deseadas predicciones se cumplan; o también cómo devoramos los anuncios de trabajo o las convocatorias de huelgas o fiestas. Y qué rápido hemos aprendido a teclear en unos espacios la mayoría de las veces reducidos en exceso y contra los que luchamos de continuo para que el corrector de turno no quede por encima de nosotros. ¿No es una maravilla que la gente dedique tanto tiempo a la lectura aunque sea fijando los ojos sobre la pantalla de un móvil o cualquier otro dispositivo?
         No comprendo que estas nuevas costumbres tengan tantos detractores que, por otra parte, también suelen llevar móviles aunque no los usen tanto o, al menos de eso se jactan ellos, como los demás, entre los que por supuesto, me incluyo. No sé si lo que les molesta es que leamos, que escribamos, o que no lo hagamos tan frecuentemente con ellos como nos ven hacer con los demás. Pero si hay alguien que necesite expresar alguna queja al respecto y llevarme la contraria... ¡que me escriba!

(Foto: María R.)

viernes, 24 de abril de 2015

* El cielo en blanco

  

Con un cielo en blanco
y  flores en la pared
veía pasar las palabras
a caballo de las notas;
pero no había canciones que escribir.

  Con una luz cada vez más tenue
y la mano ya cansada de esperar,
oía melodías que nunca se podrían cantar.
Y cerraba los ojos para sentir,
para beber los pentagramas
buscando algo que plasmar,
mas no queriendo contar nada.

  Y dejaba correr los días,
las mañanas, las tardes, las noches,
pero la inspiración le volvía la cara,
la frialdad envolvía su alma,
y no había nada que decir,
porque nunca hubo nada que decir,
y si lo hubo, nadie lo oyó.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

* Charcos



       No sé cuántos charcos habré esquivado en mi vida. Muchos, quizás demasiados, para los que en teoría debería haber encontrado a lo largo y ancho de un mundo ampliamente asfaltado. Pero los he olvidado, nunca los conté. Sin embargo los que nunca he olvidado son todos los que sí pisé. Todos y cada uno de aquellos charcos en los que hundí mis pies de niña con y sin botas de goma. Tantos charcos disfrutados a saltos o de puntillas en la adolescencia, al igual que los salpicados o bordeados en la madurez. Esos los recuerdo todos. Son imágenes nítidas, recurrentes  que, en mi cabeza, conforman las distintas etapas de mis ya abundantes años.

Mi salamandra más especial

Mi salamandra más especial

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