miércoles, 23 de enero de 2019

* Solo un beso


Aún recuerdo las primeras veces 
cuando sólo había un beso, 
cuando esperaba el mensaje final
con ansias,
por saber si llegaría al fin el preciado beso. 

No como ahora,
que son muchos, quizás demasiados,
enviados con tanta pasión como rutina,
y en los que no se encuentra la intención
de tantos y tan repetidos. 

Aún recuerdo los primeros besos solitarios, 
los de a veces si,  a veces no, 
los que si eran, debían ser,
pero si no estaban,
era porque no había llegado su momento. 

Y a veces, hoy,
que prefiero todos los besos del mundo,
mataría por un único beso: 
uno solo lleno de atrevimiento, 
hinchado de besos atesorados, 
de las ganas de todos esos otros por dar. 

Aún recuerdo la emoción de un beso aislado,
a destiempo,
emocionado y agazapado en un final rehuido.
Entregado con el miedo de saber
que vendrían muchos más. 

¡Déjame saborear unos minutos ese beso! 
¡Déjame enfrentarme de nuevo a un solo beso: 
a un beso solo!

sábado, 19 de enero de 2019

* Nunca volviste


“Si vuelvo aquí será contigo”, dijiste.
Pero nunca volviste.
Ni a contemplar el mar desde aquella balaustrada
donde regalabas ‘te quieros’,
ni a mirar el sol ocultándose en el horizonte
mientras hablabas de eternidad,
ni a besar los labios que temblaban por ti.

Nunca volviste a pasear conmigo.
Y te esperé.
Te esperé sentada entre las rocas,
al pie del malecón te esperé,
suspirando por tu aliento me esperé,
oteando tus promesas en el vacío, esperé.

“Si vuelvo aquí será contigo”, dijiste.
Pero nunca volviste.
Y mirar hacia la playa se hizo tempestad,
y el ocaso se quedó acompañando mi tristeza.

Y mientras te añoraba
fuiste retorciendo caminos,
serpenteando a mis espaldas
esquivando mis ansias.

Y yo seguí esperando.

Hasta que un día
bajé a la arena
 sin ti;
y mi cuerpo se anegó de sal
 sin ti,
y mi corazón quedó a flote
 sin ti.

Y entonces volviste,
cuando ya no te esperaba,
cuando no quería esperarte,
cuando esperarte no era nada.

martes, 15 de enero de 2019

* No es acordarme


¡No es acordarme,
es recordar!
No acordarme de cuándo fue,
ni de qué pasó,
es recordar por qué fue,
por qué sucedió.
Recordar la sensación,
sentir de nuevo la ansiedad,
los latidos acelerados.

¡No es acordarme,
es recordar!
No acordarme de dónde fue,
ni de qué llevaba,
es recordar cómo fue,
cómo sucedió.
Recordar la humedad,
sentir otra vez tus labios,
las ganas desatadas.

¡No es acordarme!
¡Es recordarte!

Mi salamandra más especial

Mi salamandra más especial

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